COMPONENTES GRUPO

ARAMBURU, Beatriz - GUILLÓ, Begoña - LIMIÑANA, Rosa - SANZ OLEO, Elisa - SEQUERO, Francisca

lunes, 16 de noviembre de 2015

ENCUENTRO OCTUBRE 2015



Periódicamente las componentes de este grupo independiente nos reunimos para intercambiar información, contrastar opiniones, exponer casos, resolver dudas, etc.

Tema a comentar en este encuentro celebrado en Benidorm: El “Proceso de Individuación” de Carl Gustav Jung.



Según explica M.L.Von Franz en el Hombre y Sus Símbolos, Jung descubrió que los sueños no solo son significativos para la vida del soñante en muchos grados, sino que también siguen cierta ordenación o modelo que va transformándose a lo largo del tiempo y que persigue un modelo de maduración y desarrollo del individuo. Dicho de manera sencilla, el inconsciente tiende a dirigir a la persona a la realización de lo que ha nacido para ser. Este desarrollo se suele simbolizar en los sueños por un árbol, cuyo crecimiento es lento, recio e instintivo. El centro de la psique de donde emana este proceso Jung le llamó el “sí mismo”. Factor que no depende de la consciencia y que solo lo podemos aprehender a través del análisis de nuestros sueños.

Dado que en el psicodiagnóstico que realizamos a los pacientes al inicio de su terapia, incluimos gráficos y entre ellos el dibujo del árbol, comentamos que sería interesante repetirlo también al final, al alta o cuando éste decida abandonarla por deseo propio. Esto es algo muy difícil de realizar, y en algunas ocasiones más bien imposible, aunque sería muy interesante porque así se podrían observar los cambios y transformación de la personas a través de este símbolo.

La mujer en este proceso, ya de origen, tiene escollos que vencer, obstáculos existentes en la sociedad actual, prejuicios históricos arraigados en profundidad en la comunidad donde nace y crece. La niña se desarrolla en una comunidad patriarcal que de manera manifiesta o a veces subliminalmente la cataloga como ciudadana de segunda categoría, inferior, con menos derechos, propiedad de hombre, hijos, sociedad, etc. viviendo la vida de otros en vez de la suya, teniendo que hacerse cargo de obligaciones y deberes impuestos, etc. que en primer lugar, entre otros efectos, le ocasionan un problema de autoestima baja.

Ahora bien, dado que el proceso al que nos referimos empuja desde dentro para su realización, la mujer puede reaccionar por un sentimiento de injusticia y de indefensión de varias maneras. Algunas pueden ser a veces, cuanto más inconscientes, más peligrosas para ellas y para su entorno.

Aramburu presenta sueños que señalan diferentes modos de reacción: